PUEBLA.- El nombre se origina de las dicciones nahuas “cuauhtli”: águila; “in”: plural posesivo y “chan”: casa – madriguera, significa “casas de águilas” o “nido de águilas”.

Las noticias de su fundación datan del siglo IX, época en que se establecieron las tribus Olmecas-Xicalanca y en el siglo X, los Toltecas-Chichimecas. Participaban en las Xochiyaóyotl “Guerras Floridas” contra Acapetlahuaca (Atlixco), Tlaxcala y Huejotzingo.Los primeros pobladores datan del siglo XII y fueron los cuauhtlinchacas que probablemente se asentaron en el lugar en el año de 1174; estos últimos sufrieron seis invasiones. En los siglos XVII y XVIII se convirtió en un poderoso señorío multiétnico que comprendía una gran parte del centro-sur del estado de Puebla, constantemente estuvo en conflicto con sus vecinos, formó alianzas y luchó entre sí; su población se evangelizó entre 1527 y 1528 por Fray Juan de Rivas.

La Población actual se fundó sobre el señorío prehispánico y su pirámide principal es la base del monasterio del siglo XVI, cuya construcción comienza en 1538, basándose en el diseño del alarife Francisco Becerra. La traza del municipio de Cuautinchán se atribuye a Fray Jerónimo de Mendieta en 1558.

Fray Toribio de Benavente “Motolinía”, menciona el martirio de dos niños en 1529 “Martirio de los Niños de Tlaxcala”. A fines de Julio de 1520 Cuautinchán fue conquistado por Hernán Cortés.

Ex convento Franciscano S. XVI

Fundado por los franciscanos, bajo un proyecto del alfire español Francisco Becerra en 1530. Su construcción tipo fortaleza, presenta una sobria fachada característica de la arquitectura franciscana del S.XVI. El interior es de una sola nave con bóveda de cañón con nervaduras. El retablo principal del S. XVI de estilo plateresco y tallado en madera dorada y policromada, es su principal atractivo.

La pila bautismal de cantera gris es digna de admirarse ya que su copa es de una sola pieza y mide 1.5 m. de diámetro.

Museo de arte religioso

Interior del Ex Convento de Cuauhtinchan Dentro del exconvento se encuentra un claustro anexo, que hace las veces de museo, donde se conservan restos de pintura mural con escenas religiosas y piezas en madera tallada, estofada y policromada como el hermoso trío formado por Santa Ana, la Virgen María y el niño Jesús. También un Cristo hecho con pulpa de caña de maíz que pesa menos de 15 kg.

Tambien se conserva un retablo del S. XVI con pinturas al temple probablemente realizado por el pintor flamenco Simón Pereyns.

A pesar del carácter religioso de este museo, hay en él un espacio relativo a la formación y desarrollo de Cuauhtinchan, mostrando una visión de la importancia prehispánica del señorío y por ello de las proporciones de la obra evangelizadora.

jcrh